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Un curso sin hoja de cálculo
Así funciona el bote de una clase de septiembre a junio con ClassFund.Club: cómo empezar, casar los pagos, repartir los gastos y pasar el relevo al final.
En todas las clases hay alguien así: el padre o la madre que recoge el dinero para excursiones, entradas y el regalo de la profe, lleva un Excel en la mesa de la cocina y contesta veinte veces al mes a «¿Ya he pagado?». Así es el mismo curso cuando el Excel ya no hace falta.
Septiembre: preparar la clase
Crea la clase y sube la lista que ya tiene el colegio. Invita a las familias y al profesor, y dale a cada uno su papel. Si la clase ya tiene dinero cuando empiezas, apunta lo que tiene cada niño en su saldo, y las cuentas empiezan donde está de verdad la clase.
Cada mes: que el extracto haga el trabajo
Sube el extracto que te da el banco, o conecta la cuenta de la clase con acceso de solo lectura y deja que los movimientos nuevos lleguen cada mañana. Las transferencias desde una cuenta que ClassFund.Club ya conoce van solas al niño que toca.
- ¿Una transferencia que no está clara? Eliges el niño una vez y, desde entonces, se reconoce a quien la envía.
- ¿Una sola transferencia para dos hermanos? Repártela entre los dos.
- ¿Alguien ha pagado en efectivo? Lo apuntas para su hijo y la caja de efectivo lleva la cuenta.
Cada vez que la clase gasta: se apunta una vez
El profesor o el delegado apunta qué ha sido, cuánto ha costado y qué niños han participado, y elige cómo repartirlo: a partes iguales entre toda la clase, solo entre los que han ido o con un importe fijo por niño. Se hace una foto del tique y se adjunta. El saldo de cada niño se actualiza al momento, y cualquier familia puede abrir el tique.
Cuando se acaba el dinero: pedir a todos a la vez
Marca las familias, di cuánto tiene que pagar cada niño y para qué, y a cada familia le llega su propio correo con el importe y los datos para la transferencia. En él también sale lo que aún les falta por pagar de antes, o lo que ya tienen a favor. Pedir no le cobra nada a nadie: el saldo solo cambia cuando llega el dinero.
Todo el curso: nadie tiene que preguntar
Cada familia puede entrar cuando quiera y ver el saldo de su hijo. El informe mensual se lo lleva al correo, y los gráficos enseñan en qué se ha ido el dinero de la clase sin nombrar a ninguna otra familia.
En junio: pasar el relevo con la conciencia tranquila
Cuando cambia quien lleva el dinero, las cuentas se quedan en la clase. Haz delegado al siguiente padre o madre y seguirá justo donde lo dejaste, con un historial de cambios que enseña todo lo que se ha hecho por el camino.